Shawn Lane

Has pasado por power chords y fingerpicking, por shredders y manouches; has empachado con Yngwie y alcanzado a Gambale y Holdsworth para abrir todavía la boca. Pero estás en otro sitio; ya la técnica no te abruma y la ultratécnica te entretiene solo un ratito. Ah, la madurez.

Entonces ves a Shawn Lane.

Despavorido, buscas platillos, botones, laboratorios; buscas doctores Kabuto, candidatos de Manchuria. Le balbuceas con angustia al Word, provisto de la enciclopedia de adjetivos, el diccionario de rimas, un bestiario medieval y una antología del hermetismo.

What-The-Fuck?

Quince años después de su desaparición, las mutaciones de Shawn Lane siguen en el enigma. El hombre que carbonizó los estándares del virtuosismo en la guitarra eléctrica y redujo a polichinelas a guitar heroes que alardeaban de digitorrea, murió joven, de puro adelanto, de pura desubicación.

Ni un Holdsworth supervitaminado, ni mucho menos un shredder monocultivo; Lane fue una amalgama de erudición musical, presencia ciclópea y facultades técnicas situadas en el terreno de lo inefable; de la controversia teológica. Sometió Shawn de tal modo al instrumento que le sobró tiempo para ser también un excepcional pianista; no se suponía que aquello se fuera a lograr en el siglo XX, ni por un ser con cinco dedos en cada anca.

SL derrumba nuestras paredes de avezados escuchadores: volvemos a sentirnos asustados, sobreexcitados ante lo que no comprendemos, volvemos a chillar para descargar tensión como cuando vimos nuestro primer tragafuegos con cuatro años. Volvemos al placer de vernos barridos por un tipo sobrehumano.

¿Y la musicalidad? Sí; también. Se sintió cómodo engullendo a Tatum, a Bach y a la misma India, tocando cualquier cosa y frecuentando el maleable terreno de la fusión. Es discutible, cierto, eso de disparar notas a velocidades que ciegan el cerebro, pero algo hay, en esa masa sonora de Lane, alguna mística hecha de infinitas partículas. O quizá es que, simplemente, buscamos justificar nuestra fascinación por verle tocar disparates; y también Epilogue for Lisa.

Por qué hubo de asistir a la aclamación de satrianis y similares por los adoradores de la semifusa, es otro enigma. Shawn y su enorme corpachón vivieron en semipenumbra incluso para aquellos, cuando compararlo en términos técnicos con los demás era comparar el río con las bañeras.

Se cuentan cosas sobre su inteligencia y su capacidad. Todo nos creemos, visto lo visto. Porque a Shawn hay que verlo. Frikis de las seis cuerdas: vedlo.

shawn lane

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3 comentarios en “Shawn Lane

  1. Sí, hay fenómenos que escapan a nuestra comprensión; y éste es uno de ellos.
    Yo lo descubrí tarde, años después de fallecido, en uno de sus dos vídeos didácticos de la serie REH, concretamente el segundo (Power Solos, 1993). Nunca llegó a hacer el tercero. Pues bien, estoy mirando la introducción -en la cual toca un dueto con batería, en vivo- y desde la primera nota alucino: ¡¡¡¿DE QUÉ PLANETA HA SALIDO ESTE TÍO?!!! Exactamente como lo describes en tu entrada, estimado Pst. Es más, ¿de dónde ha salido y CÓMO ES QUE NO ME HE ENTERADO ANTES? Supongo que por esa semipenumbra de la que hablas. Inmediatamente me pongo a buscar discografía, vídeos, colaboraciones, todo lo que pueda encontrar, ¿cómo no hacerlo?
    Hacía tiempo que no lo escuchaba, más que nada porque las producciones “rockeras” noventeras, con tanto “teclado chino” y demás, no se encuentran entre mis predilectas y, bajo el punto de vista tímbrico, no le hacen justicia al monstruo en sus discos: acompañamiento obsoleto, guitarra imperecedera.
    Gracias a tu entrada, he vuelto a mirar el viejo vídeo didáctico y he buscado algunos más en la Red. Y viendo y reviendo… sí, este súper hombre te despierta las ganas de hablar de teología y metafísica, aunque sean de salón. Surgen muchos interrogantes, claro: ¿cómo fue posible semejante prodigio? ¿Dios se aburría y quiso mandarnos algún mensaje inescrutable? ¿Por qué le dotó de las facultades más fabulosas y, al mismo tiempo, de una enfermedad congénita que le hizo padecer durante toda su vida y acabó por llevárselo tempranamente? ¿Por qué no obtuvo el reconocimiento que se merecía?
    Seguiríamos y seguiríamos y no obtendríamos respuestas. Eso no significa que no debamos preguntarnos cosas. Quizá SL vino a este mundo a estimularnos a que nos hagamos, por lo menos, unas cuantas preguntas, amén de dejarnos boquiabiertos con la mandíbula desencajada.

  2. Exacto, Borriquito, el orden de las preguntas que uno se hace cuando descubre a Shawn Lane es tal que así: primero, qué es ESTO, segundo, de dónde viene ESTO, tercero, cómo es que yo no conocía ESTO, y cuarto, cómo es posible que habiendo tanto friki guitarrero se hable tan poco de ESTO.
    Lo de Lane es, efectivamente, un asunto metafísico, si no patafísico. Como la atención que se le prestó. ¡Si hasta me ha costado encontrar una foto decente de él!
    Hono, cuando lo oigas (y sobre todo, lo veas), pásate a darnos tus primeras impresiones, ¿eh?

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