Richard Thompson

La de Richard Thompson es una historia de canciones. Desde el espigado chaval de Fairport Convention hasta el maestro con medio siglo en los escenarios, hay un rosario de piezas memorables entre el folk británico y todo lo que se ha ido cociendo en los pucheros interiores de Richard. Así, la condición de brillante y reconocido guitarrista no es más, ni menos, que una de las caras del barbudo e histórico songwriter.

FC le dio a Thompson para cinco discos y para ir soltando su talento entre el emotivo canto de Sandy Denny, Fotheringay, Genesis Hall y sonidos bucólicos varios. Luego se fue por su cuenta a casar los antiguos sones ingleses con su personalidad y su propia voz: una de esas enteras y verdaderas, de las que cuentan historias que uno se cree.

Al fiasco comercial de Henry the Human Fly le sucedió una larga etapa en dúo con su mujer Linda, cuyas dotes vocales no eran las de Denny ni las del mismo Richard, así que quizá los clásicos que él escribió entonces no tuvieron, aunque eso va en gustos, la mejor de las interpretaciones posibles. En 1981 se sacó de la manga Strict tempo, disco instrumental y acústico en el que brillaban su destreza y elegancia guitarrísticas, pero hubo de acabarse lo suyo con Linda, poco después, para que nos regalara una joya llamada Small town romance, en directo y solo. Ahí está el resumen de lo que es Thompson en la historia de la música, y ahí la verdadera dimensión de piezas como A heart needs a home, Down where the drunkards roll o The great Valerio.

En eso que llaman una carrera llena de coherencia y sin altibajos artísticos, que no comerciales, RT ha seguido exhibiendo creatividad hasta hoy mismo, sin asomo de la arrogancia de otras leyendas. Con el nuevo siglo llegaron más muestras de este intérprete mayúsculo al que preferimos en la mayor sencillez musical, como nos ocurre con todos los que se bastan con su voz, sus dedos y sus creaciones para obrar el milagro. Suerte la suya.

El autor de esa maravilla titulada 1952 Vincent Black Lightning ha alternado la acústica con la eléctrica, aunque su temperamento parece encontrar mejor acomodo en la primera. En Guitar heroes, especie de travieso homenaje al instrumento, juega con Django, Berry y algunos más; pero lo mejor, como siempre, es cuando suena a Richard Thompson.

richard thompson

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