Nuno Bettencourt

A Extreme, aquella banda catapultada a la fama por el fastidioso More than words, le faltaban, en realidad, canciones, carisma, identidad y algunas cosas más. Pero no le faltaba un gran guitarrista porque tenía a Nuno Bettencourt, ese hacha tremendo cuyas dotes, pasados los años, han quedado diluidas en productos musicales que resultaron ser bastante perecederos. Nuno no ha alcanzado todavía los cincuenta y parece que su generación hubiese sido otra, pero no.

Había en el primer disco de Extreme, allá por el 89, un jovencito y virtuoso portugués queriendo demostrar un montón de cosas, y encajando solos pirotécnicos en Mutha o Wind me up como si fuera un Van Halen hipervitaminado. La música era mimética, prescindible y con momentos de intenso horterismo prolongados en las grabaciones siguientes; pero se presentó el éxito con la empalagosa balada y todos quisieron aprovechar su rebufo. Nuno, por su parte, fue invitado a tocar en aquel Leyendas de la guitarra del 91, asomando su Washburn en la noche metálica y pareciendo aspirar a gran figura del instrumento para los años siguientes.

Se hizo evidente después que lo de Extreme no era sino rock de juja, y tras la correspondiente separación su fama se fue desagüe abajo en cuestión de nada. Quedó Nuno con su pericia guitarrística para empezar de nuevo, y bajo su nombre grabó Schizophonic, mediados los noventa y montados todos en la ola grunge. Demasiado se nota oyendo el disco, pero como avezado músico y hábil replicante, probablemente NB consiguió la grabación que buscaba; una resultona colección de canciones que otros nombres y creadores sobrevuelan de forma clamorosa. A Nuno le faltaba, parece, contestar la filosófica y ancestral pregunta: ¿quién soy yo?

Llegado el nuevo milenio, NB siguió grabando sin causar grandes hendiduras en la música. Ha terminado yéndose de bolos con Rihanna, extraviado su nombre en la escena actual y falto de cintura como si le hubiese sobrevenido una prejubilación. Es posible que se pregunte, a día de hoy, qué fue de aquellas perspectivas estelares para su nombre. Y quizá ocurre que, con gran talento, extraordinaria técnica y todo, Nuno no supo traer sonidos nuevos, ni canciones genuinamente suyas, ni particulares estímulos a la música de los días que le tocó vivir. Y casi todo se le ha parecido a algo de otros, fuera componiendo o tocando tan brillantísimamente como es capaz de tocar. Así son de crueles ciertas cosas.

nuno bettencourt

Anuncios

5 comentarios en “Nuno Bettencourt

  1. Muy acertado el post…como todos…la verdad es que la técnica y el gusto que tiene esto tío (vaya riffs!!) son la leche, pero, efectivamente, la música es hacer canciones y no pirotecnia…
    Saludos,

  2. Muchas gracias, Hono. La verdad es que son solo opiniones (las mías), pero ya que no subo más que un post al mes intento trabajármelo un poco. Sobre Nuno, está claro que tiene musicalidad y dedos para regalar, por eso da rabia esa cierta sensación de que no lo ha terminado de aprovechar.
    Por cierto, me he pasado por tu blog y por lo poco que he podido oír hay cosas interesantísimas; te seguiré la pista.

  3. Pues en algún sitio he de tener una K7 con el disco de Extreme. Yo no tiro nada . Desde luego la baladita nos stauro, pero el resto del disco tenía un pase. Lastima el poco recorrido de Nuno.

Haz un comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s