Jimi Hendrix

En este blog predomina, seguramente, lo iconoclasta sobre lo mitómano; pero alguna vez el mito tiene razón. Alguna vez, incluso, se queda corto, o cojo respecto a la realidad.

Habréis visto a Jimi Hendrix en lo alto de esta página porque ese es su lugar cuando de la guitarra eléctrica se trata. Pero sobre él, sobre su genio, a menudo se habla tirando de un cliché demasiado poderoso y de una imagen demasiado carismática: agarro la Strato, la exprimo, la muerdo, la violo, la quemo, asciendo, llego a las estrellas, me consumo en un suspiro. Nos podemos imaginar un titular estupendo del Vice con todo eso.

Para la electric guitar fue Jimi el inventor del mundo en seis días, uno por cuerda, y al séptimo descansó por culpa de un batido de somníferos. Pero el instrumento solo fue la flecha porque la diana nunca dejó de ser una música sumergida ya en la eternidad. Castles made of sand, Long hot summer night, Manic depression, Bold as love, I don’t live today, Little wing, no sabemos si tiene sentido hacer listas. Es Hendrix, y conviene no confundirlo con un pionero de los que se adelantan a lo que habría inventado otro. Lo suyo era él o nadie, y por suerte fue él y su erupción musical llevándose el futuro por delante.

Quienes vinieron después han construido sobre la técnica, los recursos, los hallazgos del alquimista negro. Nadie ha podido mojarse en el mismo río ni suspenderse en el mismo aire. Nadie ha dado en mejorar sus músicas y solo cabe la rendición; caminar con cuidado entre las piedras alienígenas y añadir, si acaso, alguna nota aquí y allá.

Tenía veintitantos al morir y en cuatro había hecho la carrera individual más abrumadoramente intensa que el rock haya visto. Volved a escuchar Axis, después Are you experienced?, después Electric Ladyland, después The cry of love; podéis prescindir de las decenas de discos que sobre material descartado o apenas hilvanado se han hecho desvergonzadamente.

El mito, sí, resulta cierto a veces. Jimi, el visionario, el compositor gigante, existió a través de una guitarra que debió convertir en llama, en hierba y en nube para sacar el sonido que se le venía sangre arriba. En ese trance, casi sin querer, creó el logos y lo hizo guitarrística carne. Y a dentelladas le arrancó a la historia un lugar entre los mayores músicos de siempre.

jimi hendrix

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20 comentarios en “Jimi Hendrix

  1. Muchísimas gracias, Juan Luis. La verdad es que me importaba este post y me preocupaba no dar con la tecla, así que tu comentario me deja muy contento…

  2. Te gusta el amigo Jimi eh?
    Como no toco ningún instrumento, y aún rindiendome a su guitarra, prefiero el personaje al músico. Un tipo descolocado en el fondo

  3. Je. Más que gustarme, que también, me impresiona muchísimo lo que hizo. En lo musical, digo. Tiendo a verlo mucho más como un músico que como un guitarrista, y no tengo claro que tocar o no deba variar gran cosa la percepción sobre él. ¿Tú lo crees?
    Un día, a mis tiernos diecisiete, oí la introducción del Little wing; fue una sensación que he experimentado solo un puñadito de veces en toda mi vida.

  4. Pues si además de un guitarrista fue un gran músico. Al final de sus días estaba muy preocupado con cambiar de imagen. No quería seguir siendo el salvaje rompe guitarras.
    A los que al igual que el rock nos gusta el jazz lamentamos tanto Miles Davis como Gil Evans no llegarán a tiempo a colaborar con Hendrix.
    Nos tenemos que conformar con el disco de Evans dedicado a Hendrix.

  5. Exacto. Todos aquellos trucos de escena, aquella imagen de guitarrista desatado que tocaba con los dientes, detrás de la espalda y prendía fuego al instrumento, fue algo que le persiguió siempre y que le desquiciaba. Y es la idea que ha quedado de él para la gente en general: la de un virtuoso excéntrico y algo chalado, cuando no fue exactamente ninguna de esas cosas.

  6. Me alegra, me alegra que te haya gustado, shv. Pero me confundes: mi nombre ser Piotr Pst. Yo ser estoniano.

  7. No le confundo, le rebautizo lord Peste. Nunca he sido muy de tintineos. Además ahora le doy a los arándanos…

  8. Entretenido en la búsqueda y el descubrimiento, me he parado aquí. Precisamente en este tipo al que conozco tan poco. Gracias por esto.

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