Keith Richards

Keith Richards ha atravesado con los Stones cinco décadas y lleva más de cuatro de vuelta de todo. Seguramente esta entrada no aumentará su fama, ni el océano de información que la Red contiene sobre el personaje, sus frases, sus vicios y sus escándalos. Pero, puesto que las virtudes de Keef son las de los RS, nos toca alimentar la gresca preguntándonos si es la banda tan enorme como se suele decir que es.

Desde nuestra natural disposición a estar a lo que diga la música, y no la mitología, concluiríamos que no. La sempiterna comparación con los Beatles no tiene ningún sentido en términos de creatividad musical y eso de la actitud tampoco sabemos cómo es que mejora las canciones. Siendo grandes, a los RS les supera una prensa inmejorable que los coloca sin dudar en la peana suprema, aunque ese no parezca su sitio.

Keith se libró de diñarla antes de tiempo porque la parca encontró primero a Brian Jones y los Stones pudieron cumplir, por los pelos, con el cupo luctuoso de todo grupo legendario. Luego incendió sin querer alguna casa, estrelló sin querer algunos coches y falló sin querer todas las notas de algún solo on stage. Da igual. Es Keith Richards, y los latigazos guitarreros han ido empujando esa vida desaforada suya que es, también, la del rock and roll.

Su destreza guitarrística a duras penas iguala la de un hacha de barrio, pero con sus cinco cuerdas, sus carencias y lo que se quiera, es mucho lo que el rock le debe. Los Stones son Jagger y los riffs y ritmos de Keith, que entre groupies, jaco y otros pasatiempos fue capaz de arrancar jirones de música tan efectivos que le llevaron de vuelta camiones de popularidad y libras esterlinas.

Satisfaction, Brown sugar, Tumbling dice, Honky tonk women, Don’t stop… quizá no sea casualidad que prefiramos lo más guitarrero. Y, si no acaba de estar claro qué puso Mick y qué Keith en varias de las tonadas, sí lo está, en cambio, que por Wood, por Taylor, por cualquiera que le haya tapado los agujeros a KR podíamos haber esperado para parir esas coplas inmortales y para ofrecer al mundo, de propina, la efervescencia, el sarcasmo y la facha momificada que Keef ha venido paseando todas estas décadas. Para regocijo de la prensa, de los fans y, sobre todo, del propio calavera de Dartford.

keith richards

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7 comentarios en “Keith Richards

  1. Ay… Al leer tu entrada sobre mis queridos RS me he dado cuenta de lo nervioso que alguno se pondría al leer mis airadas palabras sobre los cuatro sosos de Liverpool 🙂

  2. Tengo curiosidad por ver cómo pintarías un post sobre mis queridos Sex Pistols. Aunque claro, estoy de acuerdo, eran menos que buenos músicos, aunque tampoco era su propósito

  3. Las que me gustan de tus queridos me gustan mucho, y ellos me parecen irrepetibles por un montón de motivos. Además, lo de ser buen músico hay maneras de entenderlo, es un clasicazo de las discusiones. Los Pistols no eran buenos instrumentistas, ni los Ramones, ni los Clash, pero ¿cómo se hace esa música sin ser buen músico?

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