Andy Timmons

Algo hay de misterioso en la posición que el relativamente desconocido Andy Timmons ocupa respecto a los guitar heroes acaparadores de portadas. Quizá debería, Andy, aprender a ponerse divo y estupendo, dar algunos titulares místicos o conseguir un vestuario que simule profundas simbologías.

Timmons, a día de hoy, es un guitarrista descomunal interesado, mayormente, en la música. Como si de un negativo de Al Di Meola se tratase, no parece que toque Andy una sola nota para demostrar nada. Su mismo lenguaje corporal, cuando está prendido al instrumento, muestra a un músico persiguiendo el sonido, agarrándolo y entregándolo. Un sonido a veces sobrecogedor.

Existe ese concepto vaporoso llamado tono, y el de AT brota de sus manos con una calidez y una vida en las mismas antípodas del robótico shredder que la época casi le empuja a ser. Hace veintitantos años era cómplice de una banda llamada Danger Danger que perpetraba rock ñoño y tope radiofórmula, pero él sobrevivió a aquello y sacó algunos discos a su nombre mientras trabajaba como músico de estudio. Los dos volúmenes de Ear X-tacy parecían presentar, más que nada, pericia instrumental y tendencias pirupiru; hasta jugaba a hacer de Yngwie en Groove or die. Sin embargo, con Electric gypsy iba la reverencia a Jimi que a todo hacha corresponde, y algunas piezas fusioneras dejaban claro que Timmons había estudiado mucho; jazz también.

Vino luego un proceso de maduración, al cabo del cual el de Indiana se encontró con el músico que de verdad debía ser, y pudo dirigir técnica, sapiencia y feeling al corazón de las cosas, de vuelta de los cardados. Se alzó AT sobre su sonido como singular aleación de Jeff Beck y Eric Johnson, con gotas de Albert Lee y ralladuras bop. Llegó Resolution, disco en trío de 2006, con la arrebatadora Gone; luego Sgt. Pepper y su extrema musicalidad en homenaje a los Fab Four. Llegaron muchas cosas de manos de un guitarrista excepcional que, andando los años, se había terminado de construir cual maestro Jedi con sable de luz, mientras otros de su generación regurgitaban licks en mal estado.

Su prestigio agigantado le llevó a mediáticos saraos donde borró del escenario a Vais y Satchs. Pero mejor prestar orejas a su She’s leaving home o meterse Live Resolution entre pecho y espalda; porque lo que queremos es ver a un maestro chorreando clase en cada nota, en cada frase.

andy timmons

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