Ry Cooder

Ry Cooder es un músico sabio porque se zambulló muy pronto en el inmenso río de la tradición de un país que es muchos países; un enorme y promiscuo potaje de herencias culturales y sonoras. Después, este estudioso de la música americana fue extendiendo su inquietud a otros sonidos cuyas huellas se dispersan por el mundo, y su actividad terminó, no hay duda, trascendiendo lo guitarrístico.

Es, sin embargo, un guitarrista clave; de excepcional categoría y amplísimo recorrido. Aclamado maestro del slide, su estilizado fingerpicking, sus manos, le han dado un prestigio que no es, ni ha sido, el del guitar hero común. Él no se ha interesado por los largos solos, como Trucks o Duane, ni por nadar con la corriente.

Ry fue músico de sesión y ha conducido siempre por carreteras secundarias; las modas le han importado un comino y su obra, a día de hoy, es un monumental homenaje a la tradición aunque a los primeros discos con su nombre les faltara cierto gancho; su guitarra siempre sonó excelsa rescatando a Leadbelly, Guthrie, piezas de tex-mex y lo que le viniera en gana, pero él necesitó un tiempo para hacerse un cantante convincente.

En esos setenta grabó un buen número de perlas desperdigadas aquí y allá. El temprano Into the Purple Valley contenía Great dream from heaven como muestra de lo que es Cooder agarrado a una acústica: musicalidad, gusto y maestría en cataratas. Lo mismo que derrochan Vigilante man, la lírica Flashes o, tiempo más adelante, la irresistible Let’s have a ball.

Notables grabaciones como The slide area o Get rhythm continuarían ese camino, pero la fama esperaba a Ry en mitad de los ochenta. Él, que decía no considerarse un compositor, fue a reencontrar inspiración prestando música a las imágenes de Wim Wenders, y el tenebroso Paris, Texas devino la más icónica pieza con slide que haya dado la modernidad. En adelante, RC iba a ensimismarse en el cine, y otro de sus trabajos, Crossroads, alcanzaría amplia difusión en aquellos años que le vinieron tan de cara.

Quizá, dicen, esté en las bandas sonoras el Cooder más genuino, libre de deudas de respeto al pasado. Es posible. Como sea, él se ha metido en todos los charcos y buceado todas las aguas impartiendo magisterio con el instrumento. Ahora, a los casi setenta, nadie le va a quitar ya su condición de guitarrista legendario.

ry cooder

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11 comentarios en “Ry Cooder

  1. Estaba leyendo este post sobre Ry Cooder y pensé que algún día podrías escribir algo sobre Vini Reilly, él de The Durutti Column… peo en fin, tú mismo eh? 🙂

  2. ¿Quedo muy mal si digo que no le conocía? He estado curioseando en Youtube y parece un tipo interesante; le seguiré la pista y quién sabe, quizá acabe apareciendo por aquí. Tú dame ideas, dame…

  3. Pues quedas fatal porque tuvo su entrada en mi blog 🙂
    Tienes que escuchar el álbum LC
    Es muy particular, pero por dios, me fascina

  4. Que tu blog tiene mil entradas! Así que Durruti mal transcrito… así que tequila… muy interesante todo. Escucharé a Vini con calma, prométolo, tiene pinta de valer mucho la pena.

  5. Jo, fiouck, unas minivacaciones que consigo cogerme y vas a aparecer justo en mi ausencia. Te contesto con una semana de retraso: mis deberes los empecé a hacer en su día y recuerdo haber encontrando cosas inspiradas de Vini, pero debo retomarlo. Me he asustado al ver que hablamos de eso en abril. Madre mía.
    ¿Y tú? ¿Hay otro blog a la vista o qué?

  6. Hombre con suerte, vacaciones, ni recuerdo a qué saben…
    Otro blog… ya ya ya… claro que pienso en ello, el tema es encontrar el ángulo de ataque (una mala traducción literal, aunque creo que se me entiende)
    De momento con que se vaya este calor….

  7. Mini, minivacaciones, no te vayas a pensar.
    El ángulo de ataque es la clave de todo, qué duda cabe. Y de la temática, ¿puede usted adelantarnos algo?

  8. Me encantaría, además te lo reservaría como primicia, pero no tengo ni ángulo de ataque ni temática, y como últimamente soy un poco rezongón (este verano ha sido plomizo, me afecta el humor), casi mejor que me espere a que caigan las hojas con las primeras lluvias…
    Mira, de undia-undisco podría pasar a seismeses-unaseleccionesgenerales algo así, pero la verdad es que ni se lo merecen.

  9. Mmm, aunque es cierto que a veces dan ganas, ese es un tema altamente peligroso para el humor propio. Más que la meteorología.

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