Slash

En los ochenta aún no había llegado el desembarco grunge; existía espacio para el rock puro y simple y fue aprovechado por Guns n’ roses, una banda que supo conectar con la masa y con la arteria de los dólares a base de buenas canciones, trifulcas y carisma. Un trío ganador de siempre.

La identidad de Slash empezaba por su nombre, seguía por sus rizos greñudos y terminaba por su chistera y sus gafas redondas. Se podría añadir su manía de tocar con el instrumento a la altura de las criadillas, o bien apoyándolo en el muslo y apuntando el clavijero hacia Polaris.

Parecía una versión modernizada de Jimmy Page, con su Les Paul, su cantante gritón, su banda exitosa y sus brillantes riffs. Como solista mostraba una técnica muy superior, aunque los musicales punteos del moreno no parecían deber demasiado a Jimmy; entre un bending y otro se percibían, en cambio, ecos de Brian May.

A Saul Hudson le sobraba feeling para el lírico solo de November rain, y fiereza para los trozos de metralla de Welcome to the jungle. Además, sí, del archiclásico y adhesivo Sweet child o’ mine. Le sobraba creatividad para regalar riffs a un rockero de juja como Kravitz, y halo para ser reclamado por una megastar pop como Michael Jackson. Le sobraba también dinero, pero, millonario y todo, no se durmió luego de dejar Guns empachado de Axl Rose.

Formó Slash snakepit y Velvet revolver y exhibió muy inspiradas guitarras en piezas como Fall to pieces, porque el de la chistera es un tipo con arte que se ha debido ir rodeando de colaboradores para seguir en el candelero. Ha tocado con todo quisque entre Iggy Pop y Marta Sánchez, pero su carrera echa de menos un frontman del peso de Rose. Al fin, si está en la historia del rock es más que nada por Appetite for destruction y Use your illusion.

En los últimos años grabó Slash, disco con tantos cantantes como canciones del que queda, resonando en la quijotera, el dibujo guitarrístico de By the sword. Es bueno saber que conserva sus cualidades, aunque en directo se le haya ido acentuando una cierta ansia pirupiru, quién sabe si por alguna crisis de la mediana edad.

Le perdonamos. Slash ha dado clásicos a la guitarra y al rock. Es una estrella, y lo es por el derecho que otorga el talento.

slash

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