Oli Brown

Oli tiene veinticinco años y eso es algo inédito en este blog. Pero no creemos que se sienta incómodo en medio de generaciones que le quedan lejos. Y no lo creemos porque es precisamente su meteórica conquista de la madurez musical lo que le trae aquí.

Lo que ha conseguido ya Oli Brown no es cualquier fruslería. A los dieciocho apuntaba a epígono aventajado de SRV. A los veinte había alcanzado la velocidad de escape y se mostraba como un músico entero, con algo que decir y que cantar en el blues-rock. Una tarea difícil, la de hacer buenas canciones dentro de unos códigos que tantas veces parecen agotados. Pero voilà: un tipo tocado por la varita, con la distinción y la naturalidad de los que nacen; un chaval de Norfolk cogiendo un género aquejado de cierta rutina, entendiendo su lenguaje y usándolo a su manera para llegar a territorios más estimulantes.

Apareció Brown como llegado de un pacto de esos diabólicos: en posesión de la frescura y el don compositivo que le faltan a Bonamassa, del talento como cantante que jamás tuvo Robben Ford y de los recursos armónicos que siempre echó en falta Stevie. En cuatro días, Oliver tenía las tablas de todos ellos y la juventud solamente de él.

Nos tomamos su primera grabación, Open road, como casi anécdota de adolescente superdotado. La segunda, Heads I win, tails you lose, como promesa de algo muy serio; y la tercera, Here I am, como tempranísima masterpiece: un disco de canciones tan soberbias y acabadas como Thinking about her, guitarras inspiradas por doquier y solos, como el de Remedy, para quedarse clavado a la silla.

Hace bien Oli no dándose prisa en sacar material nuevo. Mientras, se sacude etiquetas, colecciona premios y pasea desparpajo por los escenarios. Además, llega Satriani y se lo lleva de gira consigo. Joe sabrá lo que hace.

OB ha superado ya la tentación de obsesionarse con la guitarra. Ha sabido ensanchar la vista y el gusto para pensar musicalmente y no quedarse, como tantos, dale que dale a los licks del Texas flood. La sapiencia de Ford parece haberle inspirado, y hoy es un hacha armado hasta los dientes de vocabulario; expresiones sofisticadas y tacos de los peores, todo junto. Sabe hablar, sabe chillar y sabe callarse.

Nos da miedo ese siguiente disco, Oli Brown. Casi sólo puedes ir a peor.

oli brown

Anuncios

2 comentarios en “Oli Brown

  1. Le dejé un margen por si sacaba otro disco en estudio, pero no. Y creo que hace bien.
    Tus aprobaciones siempre son motivo de orgullo y satisfacción en la redacción de este blog.

Haz un comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s