Dickey Betts

La vida ha tratado a Dickey Betts mucho mejor de lo que trató a Duane Allman, que estrelló sus veinticuatro años en una curva. Pero quizá la historia del rock haya invertido los términos, y quizá Duane, su guitarra, su tempranísima partida, se hayan quedado con el mito entero.

Las twin guitars llegaron al rock, se dice, con Wishbone Ash. Pero fueron The Allman Brothers Band quienes las llevaron a alturas mayores, partiendo del bluegrass que oía Betts de niño, de las líneas melódicas de violines y guitarras; ese lenguaje emergió en las jams con Duane, que buscaba músicos para una banda estable. Apareció Dickey, aparecieron los dibujos contrapuntísticos, y hubo que aprovechar lo que sería, en adelante, el sello de la ABB.

Sonaba Betts distinto a Duane; más lírico y menos bluesero. Buscaba figuras con dos o tres notas, nada de recorrer las escalas porque sí, y las encontraba porque tenía instinto musical y confianza en su voz. Cosas que se notan.

Los Allman empezaron titubeantes, pero se hicieron un nombre y pronto estaban grabando en el Fillmore East el que algunos consideran el mejor de los directos. Betts y Duane entrelazaban sus guitarras y sus estilos y era para oírlo. Pero Dickey, además, componía In memory of Elizabeth Reed o Blue sky, en la que ambos dejaron uno de los más memorables y musicales solos de guitarra de siempre. Dos simples acordes, una simple escala. El genio, no es que no lo supiéramos, es el genio.

Luego, un día, voló Duane del asiento de su moto a la leyenda del rock, y todo cambió. Pero no tanto como pudiera creerse para la música de la banda. Tenían a sus cantantes y sus compositores, tenían la guitarra inspirada de DB. Tantas cosas tenían que fueron a hacer su disco más exitoso y, quizá, mejor: Brothers and sisters. Betts de principio a fin. La imperecedera Jessica, Pony boy y Ramblin’ man, con un solo de veinte segundos perfecto que resume la manera de hacer de Richard Betts con las seis cuerdas.

Dickey también grabó en solitario, en los setenta y después. Pasó la larga, intermitente y turbulenta historia de la ABB entrando y saliendo de la que fue su casa, entre trifulcas, excesos y nuevas reuniones, hasta que el nuevo milenio consumó la separación definitiva.

En todo ese tiempo tuvo varias esposas, varias hijas y un hijo. Le llamó Duane.

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