Joe Satriani

En 1986 llevaba Eddie Van Halen casi una década sacudiendo el rock. Yngwie centelleaba y Randy Rhoads, luego de vaciarse las entrañas sobre las seis cuerdas, se había mudado al otro barrio.

Joe Satriani compartía con Randy año de nacimiento, 1956, pero se disponía aún a publicar su primer disco. Había estado ocupado, aprendiendo y enseñando a otros. A tantos otros que, años después, un tercio de las rockstars resultarían ser ex-alumnos de Satriani.

Aquel disco se llamó Not of this earth y parece importante recordar cómo estaban las cosas al momento de su publicación. Vistos la fama y el prestigio de JS, nacidos en aquellos años, cabría preguntarse qué clase de hueco llenaron sus grabaciones para tener la acogida que tuvieron.

Ese debut, como el aclamado Surfing with the alien, parece concebido para vender. Evitando los solos larguísimos, estructurando los temas como canciones y buscando melodías sencillas. Y eso no está mal; ni mal es que estén los discos. Pero no posee Joe el don de crear líneas melódicas, ni el material musical resulta ser tan estratosférico como sus títulos.

Quedan solos sobresalientes como el de Crushing day y, sin duda, aportaciones al lenguaje guitarrero: Satch y Rhoads, nacidos al tiempo, muestran una diferencia casi generacional en sus formas de tocar. Randy se permitía ser algo fullero, pero Joe enlaza limpiamente sus ligados y maneja la palanca con dominio; él quiso hacer otra cosa y la vistió de futuro, con tanto alien y tanto volar y surfear por el espacio.

Flying in a blue dream parece más estimulante, intenciones comerciales aparte. Y Satriani es, después de todo, un guitarrista magnífico. Otra cosa es la altura a la que se le suele elevar.

Su técnica, hoy, no resulta ya epatante, pero es que hace treinta años también existían Holdsworth, Gambale y Eric Johnson. En los discos primeros de JS está ahora la música desprovista de modas e impactos de época. Y no mata a nadie.

Joe se ha venido repitiendo, porque la fórmula le funcionó para ser superventas. Y ha sabido hacerse una marca, gafas y calva, y un sonido, legato y palanquita, más allá del valor real de su obra. Con Deep purple giró un tiempo y nos gusta más así, insuflando vida al sonido de una banda, que echando al mundo cosas como Cryin’. No es Carlos Santana.

Es Joe Satriani. Gafas y calva. Legato y palanquita.

joe satriani

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7 comentarios en “Joe Satriani

  1. Ayer asistí a una masterclass de Scott Henderson y alguien le preguntó “Scott, ¿Qué opinas de Joe Satriani?”. (Sonrisa de oreja a oreja de Scott) “Es un tio majo. Las dos cosas que yo más valoro en un guitarrista es el tono y el fraseo. Pobre Joe, no tiene ni lo uno ni lo otro”.

  2. Guau, Daniels, un comentario del mismísimo Scott Henderson en primicia… Y menuda suerte la tuya, una master class con él…
    Su respuesta no me sorprende, yo sé que Scott lee este blog. Lo que me sorprende es que lo haya soltado así, abiertamente. En serio, no me extraña ni un poco que un guitarrista de su calibre y recursos tenga esa opinión de Satriani y de los trillones de discos que vende Satch haciendo lo que hace…

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