Steve Vai

No deja Vai de ser una figura polémica en esto de la guitarra. Y se lo pone fácil a quienes quieran darle estopa: le priva el postureo, ensaya carusa cool en el espejo y gasta huracán portátil on stage para que le ondee la pelambre y quede todo más guitar hero. Además, lleva décadas trabajándose un perfil metafísico y estupendo en cada entrevista.

Pero talento es talento, y el caso es que Vai tiene. No de todos los tipos ni de todas las caras, pero tener, tiene. Incuestionable y manifiesto.

Su generación de hachas estudió en academias, y dominará él teoría y notación musical por un tubo cuando aquel trabajo inicial con Zappa fue transcribir las chaladuras del bigotudo, el primero en largar elogios del chico, que lo sabía todo, que lo tocaba todo. ¿Se puede empezar mejor?

Pues no.

El jovencito SV se sudó una primera faena, Flex-able, que suena más Zappa que Zappa. Alguien muy dotado imitando a alguien genial; algo interesante porque sí. Después fue Steve a aparecer en Crossroads como diabólico duelista pirupiru. Nada como el cine para que se hable de uno, y de Vai se habló entonces, mientras andaba de bolos con David Lee Roth.

Llegó Passion and warfare y la aclamación del patio guitarrístico. Aquel tipo tocaba de muerte y tocaba notas muy raras, pero no era disco destinado a exhibir digitorrea, teniéndola el neoyorkino para regalar. Contenía sonidos y aullidos de Plutón, contenía piezas con sabor hendrixiano (Sisters) y contenía un solo que, es lo cierto, eriza pelos a día de hoy: For the love of God. La complejidad embutida en sonido espontáneo, en la lógica misteriosa de la música.

El exitoso Vai se dedicó luego a sus G3 y a pasear estrellato, Ibanez y solvencia guitarrera por medio mundo, mientras los fans discutían y no paraban confrontándole con Yngwie, Satriani y cualquiera que asomara semifuseando por ahí. Vemos superior a Steve, lo que no quita que nos parezca escasamente interesante lo más de su producción de veinte años para acá. Ni que nos ponga nerviosérrimos verle tocar Tender surrender más preocupado por apartarse de la cara su cabellera heroica.

Vai ha hecho su aportación, grande, valiosa, a la guitarra moderna. Eso nos importa. Sus discos nos aburren kilogramos y kilogramos. Su personaje, y esas cosas de los coágulos bajo las yemas de los dedos, nos divirtieron mucho hace tiempo. Ya no.

steve vai

Anuncios

3 comentarios en “Steve Vai

Haz un comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s