Jeff Beck

Hay guitarristas redondos y guitarristas angulosos. Y, por lo que ahora nos hace, estamos por afirmar que el grupúsculo disidente, el segundo, tiene padre conocido en Geoffrey Arnold Beck.

Algo muy intenso picaba a Jeff en las orejas y los dedos cuando a sus veintipocos, en aquellos días de Yardbirds y rhythm & blues, le faltaba tiempo para salirse por la tangente de la canción, tonada o soniquete. Algo muy intenso. Y nos encantaría haber estado allí; verle aparcar el platillo y apuntar su palo con cuerdas en dirección sexta luna joviana.

Alien y todo, se mantuvo Jeff en el blues-rock esos últimos sesenta, con Truth y Beck-Ola, tampoco nada del otro jueves. Quería más cancha para su instrumento, pero antes de Bogert y Appice, antes de Blow by blow, juntó banda con Tench, Middleton, Chaman y Powell. Un supergrupo de los que rinden. Se hicieron Rough and ready y Jeff Beck group, asombroso éste, respuesta última a la pregunta capital de los que historietean el rock, o sea: la guitarra sí, pero ¿dónde están sus discos del copón?

Pues ahí.

Además de un puñado de verdades musicales cantadas por el tremendo Bob Tench, guarda la grabación momentos para la memoria eterna de la guitarra eléctrica. En particular, el solo espasmódico de Ice cream cakes, o cómo dejar claro lo risible de comparar a Beck con Clapton.

JB entrecorta las descargas, se ataca, tira de los pelos a su hacha, se rehace, habla bajito, vuelve a bramar. Cosas muy raras. Mientras, el resto de la banda hace como si nada, cuando lo cierto es que no les llega la camisa al cuello, entre el difícil carácter del líder y su talento voluble y superior dale que dale a las síncopas.

Blow by blow no nos encanta y pertenece a una época musicalmente resbalosa, pero con Cause we’ve ended as lovers tenemos que cerrar la boca o bien abrirla mucho, según. Luego, tres lustros más hasta volver a quedar transidos con Were where you y sus armónicos como ondas de la galaxia. Ya había renegado Jeff de la púa, para entonces. Debía de verse demasiado ortodoxo.

Llegaremos, quizá, al día en que esta especie de zahorí del sonido eléctrico abandone también el instrumento y salga, finalmente, al escenario con las manos desnudas. Nomás su figura irradiando un chisporroteo naranja pálido.

Le creemos muy capaz.

Jeff Beck 68489-36

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8 comentarios en “Jeff Beck

  1. Tienes razón “marciano” Ráscame, Beck es un Alien… el tipo se sale, un desmadre de solos inverosímiles, sonidos desconocidos… y nunca sabes si el ovni despega o aterriza. El punteo de Ice Cream Cakes es memorable. Plaston, digo Clapton, aún se pregunta cómo es posible hacer algo así… y eso que no sabe que es con una guitarra eléctrica.

  2. Intentaba el engaño, Ráscame… el chiste Plaston/Beck era inevitable y pensé que en esto del blog me podría gastar una doble personalidad en plan esquizo y practicar algún que otro exorcismo… ya veo que no cuela.

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