Joe Bonamassa

El jazz sí. Está rebosante, el jazz, de músicos estelares con aspecto de funcionario de ventanilla, que tocan con jersey y pasan los domingos con su madre.

Pero el rock, así en principio, pues no.

Podríamos ponernos estupendos y decir que aquí se habla de músicos serios; que el melenón, los tattoos y las casacas de húsares están nada más que como adornos de la fotogenia. Podríamos. Pero resulta falso ese discurso cuando convenimos en que a Joe Bonamassa, a la presencia de su arte y de su oficio, les falta algo.

JB toca blues-rock, y mucho mejor que la inmensa mayoría de hachas famosos en ese corral. Pero él no despuntó en los seventies, no formó parte de un grupo ilustre, no se ha trabajado antecedentes gamberrísticos; él no se endroja, ni estrella lamborghinis, ni preña supermodelos. En la wiki no hay mención.

Entonces, Joe debería saber que todo ello era necesario antes de tocar en el Royal Albert Hall con un traje de los caros, porque eso se hace para ganar respetabilidad mainstream y prepararse un público del que no monta botellones. Para eso, entonces, hay que venir de algún lugar oscuro. Bonamassa es blanco sobre blanco, no cumplió cuarenta y ya le estarán llamando de Las Vegas. Error, hombre.

He ahí lo que le falta: alguien que le aconseje bien. Que le diga: Joe, no se puede pasar de SRV a Brian Ferry en lo estético, porque despista al populacho. Vístete como quieras pero, por el amor de Dios, que no parezcas un yerno yendo a un cóctel.

Y luego: Joe, tocas que te mueres, tienes un fraseo majestuoso y una precisión implacable; porque eso es lo que eres: un gran guitarrista. Y esto es lo que no: un cantante con gancho y un composer con estrella, a pesar de Sloe Gin. Encuéntrate un gritón convincente y haznos esperar por tu solo, sujetándole los relámpagos a la Les Paul. Verás qué bien.

Y: una cosa sí, Joe: nos parece fenomenal que invites a tocar a Clapton y hagas pelotillas de lana con él. Luego algún rollingstone se inventará un feeling fantasma, lo sorteará entre los dos y se lo adjudicará a Manolenta. Pero ojos y orejas tenemos, aunque haya quien escriba de música según las portadas de los vinilos.

Toca y un día serás viejo, Joe. Entonces te traerán todos los piropos juntos en un remolque.

joe bonamassa

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6 comentarios en “Joe Bonamassa

  1. Tal cual comentas… Joe toca moito, y qué sonido trepidante, pero que le pongan ya! un pérsonal algo, lo mismo me da manager que trainer. Lo pide a gritos, que parece un pollo descabezado. Lo invitan a correr un maratón y se presenta de hombre rana…

  2. Yo creo que Bonamassa debería perder o ganar veinte kilos, o echar pronto pestes de alguna leyenda del rock. Eso, o esperar a los sesenta y cinco. Que con ese perfil no va a ningún lado en esta industria.

  3. Si Joe gana, no veinte, sino noventa kilazos, a lo mejor se le puede organizar una entrevista o audición con Poison Idea… a saber lo que saldría de ahí. Yo creo que los de Poison Idea primero lo matarían de un barrigazo y luego se lo comerían crudo… por puro afán punk… Hace un rato estuve escuchando un poco de Joe en directo, el “fraseo majestuoso” y la “precisión implacable” no se le discuten, mimá.

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