Guthrie Govan

Es Guthrie, todos sabéis, dueño de una técnica sideral. Y se hizo popular, sabéis, luego de grabar una pieza imitando los estilos de un millón de guitarristas.

Lo vemos en las revistas y las demostraciones; en youtube y en los foros. GG se ha tragado un diccionario y con eso raramente se hacen buenas novelas. Es un catedrático. Un técnico. También una bestia, pero de esas de las que este mundo guitarrístico produce réplicas vertiginosamente.

Govan parece que llevara estudiando tres vidas para un examen; para responder preguntas del tribunal más exigente y retorcido. Seguramente podrá tocar garrapateas al tiempo que se pinta una uña, porque Guthrie, en suma, hace lo que le da la gana. La cuestión es qué le da la gana de hacer. Qué te oyes dentro, Guthrie, sin guitarra y sin manos.

Aconsejaba Howard Roberts coger el instrumento, improvisar algunas frases e intentar después cantar lo que se acababa de tocar: si no se recordaba es que no había sido suficientemente musical. Luego de escuchar Erotic cakes y The Aristocrats ninguna frase quedó en mi memoria. Vagamente Furtive Jack. Notas que serán borradas de inmediato por la siguiente generación de shredders más rápidos, más altos y más fuertes. Los habrá; los hay. Ya están ahí.

Guthrie me cae bien y trabajó en un McDonalds, y por ese motivo perfectamente caprichoso me niego a escribir nada malo sobre él. Pero tampoco diré que va a pasar a la historia de la música, ni creo que él lo crea, ni es justo pedírselo: es un megavirtuoso. Hay más. Ya está.

Se debe disfrutar como un loco pudiendo correr, aullar, frenar y arrancar a mil; pudiendo prestidigitar escalas rarunas y detenerse a oler el humo. Pero la gimnasia guitarrística, gran paradoja, cansa más al que la presencia que al que la ejecuta. ¿Nos gustaría saber qué se siente haciéndola? Pues sí. Ahora que venga alguien y hable de la envidia.

Decía Rafael Zaragoza que un guitarrista, para encontrar su sonido, ha de ser en cierto modo fiel a sus defectos, a sus vicios. Me pregunto a qué defectos se agarró Guthrie para construirse, habiendo barrido la casa hasta gastar el parqué, habiendo desintegrado cualquier rastro de corrupción digital y sonora hasta que su tocar fue impoluto, sin bichos, suciedad ni telarañas…

Juzgue cada uno el resultado y, si se acuerda, vuélvalo a juzgar en quince o veinte años.

guthrie govan

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5 comentarios en “Guthrie Govan

  1. Vemos en la foto a Mr Govan tocando su guitarra, a su lado, aparecen dos botellas de cerveza: dado que Guthrie parece lo que es,o sea un asceta disciplinadisimo y abstemio, para mayor empollar,se diría que ha orinado en ellas, más que beberselas.
    Una de ellas contiene ya apenas un líquido verdoso, que podría se kriptonita,mayormente para mayor estimulación de los lóbulos frontales….

  2. Humm, en efecto, no parece desdeñable la opción kriptonita. Su influjo sobre las martirizadas falanges de Guthrie podría ser el origen de la absurda velocidad de digitación del ermitaño. Interesante.

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