Bill Frisell

Pocos guitarristas de los que saben mucho son capaces de tocar como si supieran bastante menos. Bill Frisell es uno de ellos. Y, para que no queden dudas, este era un piropo de los gordos.

Tuvimos con Bill una especie de epifanía hace tiempo, en una grabación de Youtube, de los noventa. Sale tocando solo. Una silla, una acústica y su jeta de profesor adjunto. Con eso se cocina una versión de Just like a woman de verdad maravillosa, en su musicalidad y su aparente sencillez.

Tiempo después le vimos explicar, con gran convencimiento, su creencia en eso de la simplicidad. En lugar de emperifollar un standard con inversiones y voicings, lo dejaba en el tuétano de su melodía y su línea de bajo. Era beautiful simplemente con eso, decía Bill. Lo era.

Bucea uno en sus discos y da con texturas country, acordes abiertos; casi ninguna frase tocada a toda pastilla. Y se sorprende porque, lo vamos a decir de nuevo, es muy infrecuente que un guitarrista con recursos de millonario opte por desenvolverse sencillamente, alejado de ostentaciones y lujerío.

Un gran trozo de respeto para Bill Frisell, entonces.

On line, su primer alumbramiento, tenía Throughout, que ya nació siendo un clásico y que hacía esperar de su autor grandes cosas para los años siguientes. Hoy Frisell tiene una trayectoria ya larga y en algún momento del camino adquirió, sí, un status que en adelante casi nadie le ha discutido: el que le equipararía a Metheny y Scofield como máximum de la guitarra de jazz en las décadas últimas. Vayamos por partes.

Su personalidad musical es probablemente igual de única que la de los otros gigantes, y, por tanto, de necesaria. Pero sus grabaciones no ascienden a las mismas alturas. El Frisell con Lovano y Motian rebosa buen gusto. El que lidera en solitario produce cosas interesantísimas y singulares, como Verona, Poem for Eva, Blues for Los Angeles o Godson song. Pero demasiadas otras veces te deja Bill con las ganas. Quizá porque, en ocasiones, esa querencia por lo simple que tanto le agradecemos termina por llevarle a ser exageradamente plano.

Ocurre con el disco de covers de los Beatles, que cogimos entregados de antemano y luego ni fu ni fa, excepto Love y Strawberry… Cuestión de gustos, ya.

No estamos contentos nunca, Bill. Somos así.

Bill Frisell

Anuncios

4 comentarios en “Bill Frisell

Haz un comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s