Johnny Marr

Hay cosas por las que no se ha de pasar, y una de ellas es que se cuestione el lugar de The Smiths dentro de la aristocracia musical de su siglo, que fue el XX.

Otra es que, sentada esa verdad, se le cuestione a Johnny Marr su espaciosa mitad de trono junto al culo de Steven Patrick Morrissey. El trono adquirido con las gemas que produjeron artesanalmente en Manchester, la música de las cuales, bueno será decirlo, brotó enteramente del talento desatado de Johnny.

Morrissey y Marr: esa pareja en la que, a diferencia de Jagger y Richards, de Plant y Page, existió un desequilibrio pronunciado en popularidad e interés periodístico; en favor, claro, del excepcional cantante que es, quién va a negarlo, Mozzer. Sabemos ya cómo se llevan de bien la industria y la iconografía del rock con la fotogenia y el temperamento de un personaje así. Y nos parece bien. Pero otra cosa es otra cosa.

Otra cosa es que a Marr se le pueda confundir en una foto, a día de hoy, aún por fans de antaño, con Paul Weller o con el hijo de Ray Davies. Porque carisma físico le faltaba. Pero quedamos en que el genio es el bien escaso y la pose, el excedentario. Más cuando pasa el tiempo y quedan los discos.

En los discos están los dibujos únicos de las cuerdas de JM, ese guitarrista que no hacía solos y que resulta tan difícil de copiar que casi nadie lo ha intentado desde que, con su Rickenbacker, nos loqueó a todos hace treinta años. Los guitarrismos de Johnny eran insólitos, tanto como arduos de tocar. Y, además, no admitían la réplica chapucera que sí encajaba el material de Page o Richards.

No es lo mismo la vida musical de Marr después del cuarteto. The Smiths eran una casa construida por él donde Morrissey daba sus fiestas. Parece que las ha seguido dando en otros sitios, pero no sabemos cuántos de los viejos invitados ha mantenido. Por si acaso, quizá deberíamos decir algo a quien no conozca a Johnny Marr, y por tanto, a The Smiths:

Que hay unas horas de esta vida que entregar a I know it’s over, a Still ill, a Half a person. A esa pieza insoportablemente genial, insoportablemente emotiva, llamada Well I wonder.

Que sería un error no hacerlo.

johnny marr

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4 comentarios en “Johnny Marr

  1. Marr es ENCOMIABLE!!!.Adoro a The Smiths y al principio,en el 85,cuando los escuché por primera vez me encantó la voz de Morrissey(al contrario de muchos colegas que dicen que les “raya”) y no presté tanta atención a la labor de Johnny pero luego me di cuenta que el tío es un fabricante de melodías INAGOTABLE.Mientras el otro canta,Marr no para,sigue y sigue con melodías preciosas y sin un solo punteo,algo de agradecer en su música.

  2. Creo que descubrimos a The Smiths en el mismo momento, lo que quiere decir que aquel fue un año importante en nuestras vidas…
    A día de hoy aún no me acabo de creer las cosas que se sacaba de la chistera, este Johnny.

  3. Peteiro, Ráscame, sois unos adelantados. Yo los descubrí en el 91… insuperables. Si os conociera os echaría una buena bronca por no haberme avisado en el 85… yo, de aquella, andaba con Priest, Maiden y la cerveza bien fría… Marr insuperable, lo máximo…

  4. En mi caso fue cosa de tener hermanos mayores, Kinkilloso. Ellos compraban discos y yo los oía todos de la pe a la pa.
    Un día entró en casa Meat is murder y con él Well I wonder; y ya no recuerdo nada más…

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